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Las Metrópolis en 2021: La expresión de la humanidad en multitud

Publicado el Domingo, 12 Diciembre 2021, en Divulgación académica, Destacados

“…, es posible maravillarse ante la sorprendente capacidad de las sociedades humanas a la hora de imaginar nuevas instituciones y formas de cooperar, de mantener a flote a millones de personas (a veces a cientos o incluso a miles de millones) que no se conocen ni se conocerán nunca, que podrían ignorarse o enfrentarse o destruirse en lugar de someterse a reglas pacíficas”2

Las Metrópolis en 2021: La expresión de la humanidad en multitud

Escrito por: 

Por: Fernando Viviescas M.

  1. Una de las constataciones que permitió profundizar la coincidencia de las reuniones del G20 (Roma) y de COP26 (Glasgow) al final de Octubre y principio de Noviembre pasados es la creciente extensión del convencimiento de la población mundial con respecto a la poca inteligencia y nula efectividad de las decisiones que han tomado los líderes políticos presentes en los dos eventos. 

Tanto con respecto a la superación de la enorme desigualdad de la distribución de la riqueza mundial como en lo referente a la responsabilidad de la lucha contra el calentamiento global, lo que resalta es la incapacidad de la llamada dirigencia orbital para diseñar y emprender las acciones y procedimientos indispensables para superar las crisis, a pesar de que tiene a su disposición a lo más granado de la inteligencia orbital para descubrir o crear, transformar o revertir, los elementos y procesos con los cuales superar esta situación asombrosa a que hemos llegado.

Dado que a ese nivel de manejo y concentración de poder -informativo, económico, político y militar- no puede argumentarse el desconocimiento de las consecuencias de las circunstancias creadas, la inteligencia y la sensibilidad especialmente de las ciudadanías urbanas de todas las regiones van haciéndose cada vez más conscientes de que lo que sostiene esa ausencia de respuestas eficaces no puede ser sino el cinismo o la prepotencia: o ambos.

O, en últimas, la confianza generalizada en el poder en que la violencia represiva, ejercida en todas sus manifestaciones, detendrá el impulso reivindicativo, cualquiera sea su significado; como puede verse en algunos de los muchos eventos que pueden ser mencionados durante el año que termina.

Como se recordará, el 8 de marzo pasado, la fachada principal del Palacio de Gobierno Nacional de México, la que da sobre la Plaza del Zócalo, por orden del Presidente López Obrador, fue cercada por una muralla de metal que pretendía proteger a la sede gubernamental de los ataques que, él sospechaba, se iban a presentar contra el edificio  por parte de los movimientos feministas que marcharon en conmemoración del Día de la Mujer.

No se imaginó el mandatario que les estaba instalando el más importante soporte de denuncia de los cientos y cientos de feminicidios que se han presentado en la sociedad mexicana durante décadas:3 él logró que las paredes del palacio permanecieran sin mancha pero las mujeres escribieron en el inmenso pizarrón, uno por uno, los nombres de las víctimas y las fotos de la barrera ya decorada siguen dando vueltas al mundo gracias a las redes sociales.

Por las mismas fechas, en Australia también cientos de miles de mujeres y hombres se tomaron los parques y avenidas para protestar por las prácticas segregativas contra las mujeres que prevalecen en los ejercicios gubernamentales. 

Y en Londres, el fin de semana del 13-14 de marzo, se desarrollan grandes enfrentamientos de las mujeres contra la violencia policial, a raíz del llamado del policía Wayne Couzens a responder por el secuestro y el asesinato de la ciudadana británica Sarah Everard4 perpetrados el 3 de este mes.

Ya finalizando este año, suman más de mil los muertos por el ejército en Myanmar (antigua Birmania) después de diez meses de protestas masivas en las calles de Rangún y otras ciudades contra el golpe de estado que dieron los militares el pasado 1 de febrero5.

Más aún, el 6 de enero, las masas estadounidenses más reaccionarias,6 de la manera más sorprendente, convocadas por el propio presidente del imperio en ese momento, no solo se tomaron las calles de Washington para asaltar al Capitolio con la intención de someter en vivo el parlamento norteamericano y obligarlo a entronizar a Donald Trump en su segundo mandato -que había perdido en las urnas el 4 de noviembre de 2020- sino que obligaron a todos los congresistas, de ambas cámaras, y al Vicepresidente Mike Pence a salir corriendo, temiendo por sus vidas, a refugiarse en los lugares secretos que tienen reservados para ellos en los momentos de crisis nacional.

Esa toma del “templo de la democracia norteamericana” (“… one of the nation’s most protected sites…”)7 que seguramente habrán descartado muchos ejércitos del mundo por la, hasta ese momento, evidente imposibilidad de su realización con éxito, se generó en las puertas de la Casa Blanca al terminar una intervención de Donald Trump y luego de sus arengas para que la población se trasladara “por la Avenida Pensilvania” al palacio donde funciona el legislativo gringo.

Paradójicamente era, por otro lado, la culminación de un año que había visto agitarse en todas las ciudades norteamericanas las banderas y consignas progresistas y emancipadoras que el movimiento Black Lives Matter (BLM) levantó contra la persistencia  y la permanencia del racismo en la estructura y funcionamiento de la sociedad norteamericana.

  1. Con todo esto lo que se evidencia en primera instancia es la extensiva -al parecer ya imparable- dilucidación por parte de las muchedumbres urbanas de la crisis del hegemónico modelo neoliberal impuesto desde finales de los años ochenta del siglo pasado y, en segundo término, que la misma ya no se limita al ámbito económico -depredación en lo extractivo, explotación en la producción y concentración en la distribución de la riqueza generada- sino que el Capitalismo tampoco tiene como tratar inteligentemente los aspectos culturales, espaciales y políticos derivados de la concreción ya definitiva de la vida humana en multitud: las metrópolis contemporáneas.

En efecto, la formidable transformación demográfica precipitada por el inusitado crecimiento de la población humana mundial -iniciada como una de las consecuencias de los enormes avances de la medicina y de la ingeniería en los siglos XIX y XX- llevó a que en menos de ochenta años casi se cuadruplicaron los dos mil millones de personas que habitaban la tierra en 1938 (llegando ahora a más 7.900 millones) y concentró, sin orden ni concierto, a más de cuatro mil millones de ellas en las grandes ciudades actuales8.

Ese asombroso proceso de urbanización planetario ha dejado en evidencia la incapacidad estructural del Capitalismo para comprender y atender las revoluciones epistemológicas que dicha concentración poblacional -de culturas, de formas de pensar, de concepciones del mundo, de etnias, de procedencias geográficas- impone a las relaciones entre los hombres y las mujeres y a las de ellos con la Naturaleza y con los mundos material e imaginario que hemos creado.

Labilidad estructural que se extiende en la incapacidad institucional de comprensión de las complejas y diversas problemáticas que -más allá de la absurda violencia económica del neoliberalismo- marcan el espectro reivindicativo contemporáneo de la creciente presencia de las masas urbanas en las calles y avenidas de las metrópolis del mundo -en Bogotá, en Bristol, en Mineápolis, en Hong Kong y La Habana,9 etc.- como el resultado más conspicuo de la transformación político-cultural que se ha venido generando por la consolidación de la vida metropolitana en todo el orbe.

Pues la conciencia de la necesidad de la revolución de la política  proviene de la potenciación y extensión de la capacidad analítica, reflexiva y crítica generadas en las ciudadanías del orbe por el ejercicio, ineludible en las metrópolis del siglo XXI, del encuentro e intercambio de culturas, de cosmovisiones, de formas de pensar y de maneras de concebir el mundo, que llevan a las multitudes urbanas contemporáneas a agudizar y profundizar su capacidad crítica y propositiva  por lo cual pueden imaginar nuevos marcos y referentes reivindicativos y, en consecuencia, concebir nuevas formas de sociedad y de relacionamiento entre las mujeres y los hombres y entre ellos y sus diversos entornos.

Aunque esta revolución está apenas en sus inicios ya ha mostrado su enorme diversidad y potencia, como mínimo, desde la “Primavera Árabe” (iniciada en Túnez en 2010),  expresándose en la misma Nueva York con el “Occupy Wall Street” desde 2011 y en  el “Movimiento de los Indignados” o M-15, en Madrid (2011) y extendiéndose y permaneciendo en las grandes movilizaciones en Hong Kong,  hasta llegar a las que conmocionaron todas las capitales de América y Europa durante la pandemia del Covid-19, incluyendo en julio pasado a la capital cubana. 

De hecho, esa potencia creadora -social y material- ha quedado plasmada en muchísimas ciudades, especialmente de los países menos desarrollados -sin ninguna duda en América Latina- en las cuales responde por la construcción de un inmenso urbanismo que constituye en la gran mayoría de ellas, por lo menos, la mitad de las áreas urbanas totales construidas sobre la tierra, que albergan como mínimo 2.500 millones de personas y que han sido edificadas material, social, cultural y psicológicamente sin ninguna ayuda estatal: sustentadas en lo fundamental en las meras imaginación y creatividad populares.

En todo caso ese urbanismo planetario popular -al cual los discursos canónicos tienden a calificar como “informal”- hace parte constitutiva de las metrópolis contemporáneas pues tanto en el orden funcional como en el territorial ha hecho parte integral, en cada caso,  del devenir histórico social de dichas entidades.

Y en ese largo trasegar, además, esa revolución cultural ha redefinido el sentido, la dimensión y la forma del Espacio Público para convertirlo en el ámbito tangible por excelencia del encuentro de la diferencia, de la discusión y de la ilustración para la formulación de nuevos horizontes de futuro: de la Política.

Con lo cual lo que se abre es una gran posibilidad de que las metrópolis, el año que viene, vuelvan a abrirse como ámbitos de reivindicación de las más estructurales situaciones a revolucionar: la económica, la de los sometimientos y discriminaciones y las de las relaciones con la naturaleza. 

Ahora bien, la enorme dificultad que el capitalismo dominante implica para eventualmente solucionar estas problemáticas, nos obliga a pensar que la situación de las urbes va a moverse en un ambiente muy complicado.

  • *296

    Fernando Viviescas M. Arquitecto Urbanista. Master of Arts de la Universidad de Texas y Profesor Emérito, Docente de la Maestría en Gobierno Urbano, del Instituto de Estudios Urbanos, de la Universidad Nacional de Colombia.

     2. Thomas Piketty, Capital e Ideología (Bogotá: Editorial Planeta, 2019), p.24.

    3. Para tener una visión exacta de la dimensión de la violencia contra la mujer en la nación azteca, ver la novela 2666, del escritor Roberto Bolaños.

    4. “Sarah Everard, a white, thirty-three-year-old marketing executive who was kidnapped by police officer while walking home from a friend’s house in South London, then raped and strangled…”, Caroline Fraser, “Murder Is My Business,” The New York Review of Books, Jul 22, 2021.

    5. “Después de 8 meses del golpe militar, la situación en Myanmar continúa deteriorándose drásticamente  con el conflicto que se intensifica en muchas partes del país y la represión de los militares ha provocado más de 1.180 muertes y más de 8.000 arrestos.”  FRANCE 24: 24 de Octubre de 2021. https://www.france24.com/es/asia-pac%C3%ADfico/20211024-myanmar-golpe-onu-guerra-civil

    6. “At the core of the mob that stormed the Capitol on January 6, causing five deaths and more than 140 injuries, were members of white-nationalist militias like the Proud Boys, the Oath Keepers, and the Three Percenters. The brazen invasion of one of the nation’s most protected sites many have been new, but organized right-win vigilantes have long been with us.” Adam Hochschild, All-American Vigilantes, The New York Review of Books, Jul 22, 2021.

    7. Adam Hochschild, “All-American Vigilantes,” The New York Review of Books, Jul 22, 2021.

    8. Population Reference Bureau, Julio 10 de 2020: 56% urbana; 24% en ciudades de más de 1 millón de habitantes.

    9. Levantando las banderas contra el machismo, el racismo, el chovinismo, el colonialismo, la desigualdad económica, el calentamiento global y reivindicando los derechos de todos y todas los humanos a la existencia individual y colectiva en las nuevas formas de vida en la que se han constituido las metrópolis contemporáneas.

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