Desde los orígenes de los procesos de urbanización, la transformación del espacio y su acondicionamiento para usos urbanos ha traído una seria de retos esenciales para la política pública en la medida en que se hace necesaria la obtención de espacios de uso común tales como vías, parques, plazoletas, entre otras, necesarias para el desarrollo de la vida de los ciudadanos. En un contexto capitalista estructurado sobre la existencia de derechos de propiedad surge la pregunta sobre las formas más adecuadas para adquirir los terrenos dirigidos a esos usos. En el caso colombiano existen varios mecanismos para alcanzar esa tarea, uno de ellos tiene que ver con las obligaciones de cesiones gratuita de terrenos por parte de los urbanizadores. Es una excepción a la visión más tradicional e individualista del derecho de propiedad. Se trata de un instrumento no desprovisto de controversias que en los últimos años ha ganado soporte jurídico claro en el contexto colombiano y que se ha manifestado a través de diferentes regímenes locales. La larga tradición de este mecanismo, sin embargo, ha carecido de análisis concretos sobre los logros obtenidos en ciudades como Bogotá a partir de su aplicación, así como de la identificación de las diferencias que se han presentado a lo largo del tiempo en la imposición de ese tipo de obligaciones. Desde esa perspectiva resulta útil tratar de entender cuál ha sido la evolución de este instrumento, sus resultados y los retos que propone para la ciudad.
Instituto de Estudios Urbanos - IEU