El espacio contó con la participación de Mercedes Maldonado, abogada y urbanista, experta en derecho urbano, Martim O. Smolka, economista urbano; Fernanda Furtado, investigadora en instrumentos de gestión del suelo y desarrollo urbano en América Latina; y Carlos Morales Schechinger, experto en vivienda, asequibilidad y políticas de suelo con enfoque en desigualdad urbana.
La discusión partió de una constatación central: las políticas de suelo en América Latina nacieron como respuesta a las profundas desigualdades producidas por el mercado inmobiliario y por las limitadas capacidades estatales para financiar infraestructura y garantizar acceso a suelo urbanizado.
Smolka explicó que la región se caracteriza por “una dificultad muy fuerte del Estado a través del mercado para producir una oferta de suelo urbanizado a precios asequibles” . Según señaló, esta situación está directamente vinculada con la baja inversión en infraestructura, los altos costos del suelo y la expansión de la informalidad urbana.
Smolka destacó además que los países latinoamericanos enfrentan una paradoja estructural: deben financiar obras de infraestructura urbana con costos similares a los de los países desarrollados, pero con ingresos fiscales y niveles de ingreso per cápita considerablemente menores. Como ejemplo mencionó la construcción de líneas de metro, cuyos costos por kilómetro pueden alcanzar entre 100 y 200 millones de dólares . Esta situación ha convertido la financiación urbana en uno de los principales motores para el desarrollo de instrumentos de captura de valor y recuperación de plusvalías.
Precisamente, la recuperación de plusvalías apareció en el conversatorio como uno de los avances más significativos de las políticas urbanas latinoamericanas en las últimas décadas. Smolka destacó que durante los últimos veinte años hubo una “diseminación muy fuerte” de estos instrumentos en las agendas públicas de distintos países y ciudades de la región.
Por su parte, la investigadora brasileña Fernanda Furtado puso el énfasis en otro desafío fundamental: la formación profesional en temas de economía urbana y políticas de suelo. Durante su intervención cuestionó que gran parte de los arquitectos y urbanistas egresen de las universidades de su país sin comprender cómo funcionan las dinámicas económicas que producen valor en las ciudades. “La gente sale del pregrado sin saber qué es eso”, afirmó al referirse a la plusvalía urbana.
Furtado señaló que históricamente las secretarías de urbanismo y planeación han estado dominadas por visiones centradas en el diseño físico de la ciudad, dejando de lado dimensiones como la economía urbana y el derecho urbanístico. Esto, según explicó, ha llevado a que muchas ciudades reproduzcan normativas e instrumentos sin comprender sus implicaciones territoriales o financieras . Frente a ello, defendió la necesidad de fortalecer metodologías pedagógicas innovadoras, basadas en estudios de caso, simulaciones y juegos urbanos que permitan acercar estos temas a estudiantes y funcionarios públicos.
Por su parte, la profesora María Mercedes Maldonado recordó que el vínculo entre el Instituto Lincoln y Colombia comenzó desde mediados de los años noventa, incluso antes de la consolidación de la Ley 388 de 1997. Explicó que el Lincoln Institute of Land Policy apoyó desde entonces los debates sobre política urbana y gestión del suelo en el país, acompañando la construcción de redes académicas e investigativas en América Latina .
Maldonado destacó especialmente el papel de Martim O. Smolka y Fernanda Furtado en la consolidación de una red regional de investigadores sobre renta del suelo y políticas urbanas, así como el impulso a programas de formación especializados en América Latina . También recordó la experiencia pionera desarrollada en 2007 en la Ciudad del Saber de Panamá, bajo la coordinación del profesor mexicano Carlos Morales, donde un grupo de estudiantes de distintos países convivió durante varios meses en un programa intensivo de formación sobre mercados y políticas de suelo.
En su intervención, Carlos Morales reflexionó sobre la evolución histórica de la enseñanza del urbanismo y del suelo urbano en América Latina. Recordó que hace cerca de cuarenta años impulsó una de las primeras asignaturas específicas sobre suelo urbano en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al comprender que el suelo no debía entenderse únicamente como soporte para vivienda, sino como elemento estructurador de la ciudad .
Morales destacó que uno de los grandes logros de estos programas de especialización ha sido romper el monopolio disciplinar que durante décadas tuvieron arquitectos y urbanistas sobre el debate urbano, incorporando perspectivas provenientes de la economía, el derecho, la sociología y la ciencia política . Según explicó, esta apertura permitió comprender que la gestión urbana depende no solo del diseño físico, sino también de las relaciones de poder, los marcos jurídicos y las dinámicas económicas que producen y valorizan el suelo.
El académico mexicano también alertó sobre nuevos fenómenos que hoy desafían las políticas de suelo en América Latina. Entre ellos mencionó la financiarización de la vivienda y del suelo urbano, la gentrificación impulsada por capitales internacionales y el incremento de precios derivado de nuevas dinámicas migratorias y especulativas . A su juicio, estos procesos están profundizando las desigualdades urbanas y dificultando el acceso de los sectores populares a zonas bien localizadas de las ciudades.
Finalmente, los participantes coincidieron en que uno de los mayores retos contemporáneos consiste en traducir los avances conceptuales y normativos en transformaciones reales sobre el territorio. Aunque América Latina ha sido pionera en instrumentos de recuperación de plusvalías y gestión social de la valorización del suelo, persisten enormes desafíos políticos, institucionales y pedagógicos para consolidar ciudades más justas y sostenibles. El Encuentro de Egresados dejó claro que las políticas de suelo siguen siendo un campo estratégico para pensar el futuro urbano de la región y para formar nuevas generaciones capaces de enfrentar las crecientes tensiones entre mercado, derecho a la ciudad y justicia territorial.
Instituto de Estudios Urbanos - IEU