El artículo examina el desarrollo de la investigación urbano-arquitectónica en México entre 1954 y 1982, centrado en el ámbito de la vivienda social y en el papel que desempeñaron dos instituciones clave: el Instituto Nacional de la Vivienda (INV) y el Instituto Nacional para el Desarrollo de la Comunidad Rural y de la Vivienda Popular (Indeco). A través de una revisión histórica, se explica cómo estas instituciones contribuyeron a consolidar la investigación como una herramienta fundamental para la formulación de políticas públicas en materia habitacional.
Desde las décadas de 1930 y 1940, comenzaron a gestarse en México diversos esfuerzos institucionales orientados a estudiar el problema de la vivienda desde una perspectiva integral. Estos primeros antecedentes evidenciaron la necesidad de fundamentar el diseño arquitectónico en investigaciones de carácter social, económico y técnico, dejando atrás enfoques basados únicamente en criterios formales o subjetivos. En este contexto, se desarrollaron metodologías que permitieron analizar las condiciones de vida de la población, cuantificar el déficit habitacional y comprender las dinámicas urbanas.
El crecimiento acelerado de las ciudades, impulsado por procesos de industrialización y migración, agravó el problema de la vivienda, especialmente en sectores de bajos ingresos. Ante esta situación, en 1954 se creó el Instituto Nacional de la Vivienda (INV), con el propósito de centralizar y sistematizar la investigación en materia habitacional a nivel nacional. Su creación respondió a la necesidad de coordinar los esfuerzos de diversas instituciones que hasta entonces trabajaban de manera aislada.
El INV se caracterizó por desarrollar estudios detallados sobre distintas zonas urbanas, principalmente en la Ciudad de México, abordando problemáticas específicas como las colonias proletarias, las zonas de tugurios y áreas como Tacubaya. Asimismo, impulsó investigaciones de alcance nacional que permitieron establecer diagnósticos más amplios sobre la situación de la vivienda en el país. Estas investigaciones no solo generaron conocimiento, sino que también sirvieron como base para la formulación de propuestas de intervención y proyectos habitacionales.
Además de su labor investigativa, el INV promovió la experimentación en materiales y sistemas constructivos, con el objetivo de optimizar costos y mejorar la calidad de la vivienda social. También se destacó por su interés en difundir sus resultados mediante publicaciones, lo que contribuyó a posicionarlo como un referente en el ámbito de la investigación urbano-arquitectónica.
En 1971, el INV fue sustituido por el Indeco, lo que marcó una nueva etapa en la política habitacional del país. Esta transformación implicó una reestructuración institucional y una redefinición de objetivos, orientados principalmente a atender a los sectores de población no asalariados. El Indeco continuó con la labor investigativa iniciada por el INV, pero con un enfoque más amplio que incorporaba tanto el ámbito urbano como el rural.
Una de las principales aportaciones del Indeco fue la creación del Centro de Investigación, Documentación e Información sobre la Vivienda (CIDIV), concebido como un espacio especializado en la generación, sistematización y difusión del conocimiento en materia habitacional. Este centro permitió fortalecer el papel de la investigación dentro de la práctica arquitectónica, promoviendo una visión más crítica y fundamentada del diseño.
El Indeco desarrolló estrategias habitacionales acordes con las condiciones socioeconómicas de la población. Entre ellas destacan la vivienda progresiva, que reconocía la autoconstrucción como una práctica común y viable, y la vivienda terminada, dirigida a sectores con acceso a financiamiento. Estas modalidades reflejan una comprensión más realista de las dinámicas sociales y económicas vinculadas a la producción de vivienda.
En términos generales, tanto el INV como el Indeco enfrentaron limitaciones económicas, políticas e institucionales que impidieron resolver de manera definitiva el problema habitacional. No obstante, su principal contribución radica en haber consolidado la investigación como un componente esencial en la formulación de políticas de vivienda. A través de sus estudios, se generaron conceptos, metodologías y enfoques que influyeron en la manera de entender y abordar la vivienda social en México.
Al final, el artículo señala que, a pesar de su relevancia, las aportaciones de estas instituciones han sido poco reconocidas en la actualidad. Gran parte de sus investigaciones, publicaciones y obras han quedado en el olvido, lo que evidencia la necesidad de revalorar su legado dentro de la historia de la arquitectura y el urbanismo en México.
Si deseas profundizar en la temática abordada en esta nota, consulta el artículo: “La investigación sobre vivienda social desde el Instituto Nacional de la Vivienda (inv) e Instituto Nacional para el Desarrollo de la Comunidad Rural y de la Vivienda Popular (Indeco).”
Instituto de Estudios Urbanos - IEU