Lejos de ser un sujeto homogéneo, el pueblo fue una categoría en constante redefinición. En el periodo comprendido entre 1821 y 1854, distintos actores —desde las élites políticas hasta los sectores populares urbanos— intervinieron en la configuración de lo que significaba ser ciudadano. Este proceso estuvo atravesado por preguntas fundamentales: ¿Quiénes podían participar en la vida política?, ¿Qué condiciones definían la pertenencia al cuerpo social?, ¿y cómo se regulaban las expresiones colectivas en el espacio público?
La ciudad de Bogotá se convirtió en un laboratorio privilegiado para estas disputas. Allí, la construcción del orden republicano implicó tanto la apertura de espacios de participación como el establecimiento de mecanismos de control. Las prácticas políticas populares —manifestaciones, movilizaciones, formas de organización— no solo evidenciaron la emergencia de nuevos actores sociales, sino que también pusieron en tensión los límites de la institucionalidad.
Desde una perspectiva cultural, la invención del pueblo también supuso la producción de discursos, símbolos y representaciones que buscaban dar sentido a la naciente nación. El lenguaje político, la prensa y las formas de sociabilidad urbana jugaron un papel central en la consolidación de imaginarios sobre lo popular, muchas veces marcados por ambivalencias: el pueblo era, al mismo tiempo, fundamento de la soberanía y objeto de desconfianza por parte de las élites.
En este contexto, los conflictos políticos —incluyendo crisis institucionales y transformaciones en el orden del poder— revelaron que la construcción de ciudadanía no fue un proceso lineal ni consensuado. Por el contrario, estuvo lleno de rupturas, exclusiones y disputas por la legitimidad. La experiencia de mediados del siglo XIX muestra cómo la idea de pueblo podía ser movilizada tanto para ampliar derechos como para restringirlos.
Esta reflexión del profesor Zambrano se invita a mirar el pasado no como un relato cerrado, sino como un campo de tensiones que aún dialoga con el presente. Comprender cómo se “inventó” el pueblo permite reconocer que la democracia es, ante todo, una construcción histórica en permanente transformación.
En suma, la conferencia no solo reconstruye un periodo clave de la historia urbana y política de Colombia, sino que plantea una pregunta vigente: ¿quiénes son hoy el pueblo y cómo se define su lugar en la vida pública?
Instituto de Estudios Urbanos - IEU