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Sin gobiernos inteligentes no hay ciudades inteligentes

Publicado el Viernes, 29 Julio 2016, en Noticias

Se necesita de políticas públicas claras para que una ciudad pueda desarrollar su potencial tecnológico y científico a través del conocimiento.

Singapur. Foto: CreativeCommons.Flickr/RománEmin

Las llamadas ciudades inteligentes son el resultado de la necesidad de orientar a las personas hacia el conocimiento y creación de capital humano. Sin embargo, llegar a esta eficiencia no es posible sin la actuación directa del gobierno en cuanto a gestión de políticas públicas que encaminen a las urbes hacia este futuro deseado. Así concluyó el análisis realizado en el programa de radio Observatorio de Gobierno Urbano del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional.
En el caso de Colombia, según Miguel Silva, Director de Sapiencia e invitado al programa, “hay que ver hasta qué punto se está usando el conocimiento y la tecnología para resolver los asuntos públicos”, argumentando que para llegar a encontrar ciudades inteligentes, se debe aplicar permanentemente la generación de dicho conocimiento, además de tecnología e investigación. Agrega que con el panorama actual de la administración pública de éste país “estamos aún muy lejos de alcanzarlas”.

Para determinar si una ciudad es inteligente o no, el ingeniero civil César Ruíz, también invitado al programa, compartió cuatro variables importantes: Conocimiento y capital humano, tecnología y modelos de innovación integrada, calidad como sinónimo de sostenibilidad y gobernanza. Explica que en el desarrollo en tales dimensiones los papeles de los gobiernos urbanos son indispensables. Asegura que las ciudades colombianas todavía tienen profundos problemas en solución de conflictos y el rol de estado sigue siendo difuso, débil y, por sí mismo, conflictivo.

Escuche la emisión del 27 de julio: Ciudades Inteligentes

Por otro lado, las iniciativas internacionales de crear asociaciones que promuevan el trabajo en pro de la eficiencia de las ciudades son significativas, destaca Silva “lo importante de este tipo de redes es el aprendizaje de las buenas prácticas, sobre todo por el análisis de los errores y aciertos cometidos en función de la gestión”. Pues, como él mismo lo indica, una sociedad genera conocimiento a partir de los intercambios entre quienes también lo producen. Aplicando el caso a Colombia, el director de Sapiencia opina que “cuando hablamos de educación superior los esfuerzos son tímidos, ese conocimiento precisamente se genera allí.”

Aun así, para los panelistas, una capital como Bogotá dista mucho de llegar a ser, a corto plazo, una ciudad inteligente. Según explica el ingeniero, dicha ciudad “tiene dificultades, con el capital social y el capital político, además al ser expuesta a una migración permanente no consigue que sus habitantes se apropien de ella”, por su lado, Miguel Silva, opina que tal lejanía se debe al desapego que tiene la gestión pública frente a los conceptos de investigación científica y desarrollo tecnológico, lo que no permite un norte claro para la búsqueda de este tipo de eficiencia en las ciudades.

¿Se solucionaría conflictos urbanos con el uso de la nueva tecnología?

La tecnología es importante pero no una variable final para una ciudad inteligente, además, debe estar en capacidad de pensar el siguiente cambio tecnológico que debe aplicar. Así lo hace entender el invitado Miguel Silva, pues manifiesta que éste “debe ser un mecanismo que le permita a la ciudad renovarse permanentemente, la tecnología aplicada a las ciudades siempre será una vía, pero no algo definitivo”.

Las ciudades son generadoras de conocimiento e innovación, éstas necesitan de gobiernos que induzcan la difusión del mismo, según argumenta el ingeniero César Ruíz, “las apuestas de políticas públicas son fundamentales para el progreso” agrega que no se puede dejar de lado los desarrollos tecnológicos desde los servicios básicos y la participación de un ente público específico que se encargue de eso.

Agrega Miguel Silva que “en Colombia no hemos entendido que desde lo público se puede fomentar el conocimiento” explica que hay una renuncia en la práctica de la investigación científica y desarrollo tecnológico. En el caso de Bogotá se han demorado en tomar decisiones que permitan a la ciudad aprovechar la generación de conocimiento y traducirlo en soluciones tecnológicas para resolver sus problemas públicos.

Los invitados estuvieron de acuerdo que para llegar a ser una ciudad inteligente o Smart Citie, como es también conocida, es inalienable la participación del gobierno a través de una gestión pública que fomente el conocimiento y que en Colombia se deben mejorar los esfuerzos por conseguirlo. “Una ciudad inteligente se tiene que construir en la medida que los ciudadanos se sientan incluidas dentro de la sociedad y de la ciudad” concluyó César Ruíz.

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  • Etiquetas: ciudades, OGU2016
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