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Gobernanza territorial y desarrollo urbano sostenible son dos conquistas del Área Metropolitana de Bucaramanga

Publicado el Martes, 17 Enero 2017, en Noticias

Con más de 30 años de ejercicio metropolitano, Colombia tiene una vasta experiencia para afrontar el crecimiento de la conurbación

Foto: CreativeCommnos.Flickr/DamianMartin

Las áreas metropolitanas concentran el 41 % de la población urbana mundial y contribuyen a la riqueza de los países en un 60% del PIB global, aproximadamente. Estas áreas son consideradas motores económicos, ya que enmarcan dos elementos fundamentales: concentración y aglomeración.

Con más de 30 años de ejercicio metropolitano, Colombia tiene una vasta experiencia para afrontar el crecimiento de la conurbación. Desde la década de 1980 se han establecido seis áreas metropolitanas conformadas jurídica y administrativamente: Medellín (AMVA), Bucaramanga (AMB), Barranquilla (AMBQ), Pereira (AMCO), Cúcuta (AMC) y Valledupar (Área Metropolitana del Cacique Upar).

Según el Estado de las Ciudades de Colombia 2015, publicación de ONU-Habitat, las ciudades colombianas afrontan retos de gobernabilidad, provisión de servicios públicos, seguridad, calidad de vida, y otros factores inherentes a la prosperidad integral. Estos desafíos se traducen en un desarrollo económico, social, político y ambiental altamente desequilibrado, que dificulta y de hecho compromete, el desarrollo urbano sostenible.

Por esto, en 2012 ONU-Habitat diseñó el Índice de Prosperidad Urbana (CPI por sus siglas en ingles), un instrumento que, actualmente, más de 300 ciudades del mundo usan para identificar oportunidades y áreas potenciales de intervención para transitar hacia la prosperidad, traducido en equidad, inclusión social y calidad de vida.

En este contexto, el “Programa de Integración Urbano-Regional y Metropolitano: Componente Área Metropolitana de Bucaramanga”, promueve una articulación regional con relación al modelo de ocupación del suelo y la gestión de los territorios metropolitanos en el departamento de Santander y enfrenta desafíos generados por la débil integración territorial a escala metropolitana y la concentración de las decisiones municipales sin una mirada regional, lo que da lugar a bajos niveles de coordinación institucional.

Los altos resultados obtenidos por el Área Metropolitana de Bucaramanga durante la medición de Índice de Prosperidad –en temas como productividad; infraestructura y conectividad; y equidad e inclusión social– animaron a ONU-Habitat a realizar una aplicación detallada del CPI en sus instrumentos de gestión, específicamente, acompañar el proceso de formulación de su Plan Integral de Desarrollo Metropolitano – PIDM, y aportar la Rueda de la Prosperidad Urbana, una metodología para estructurar la visión de desarrollo que guiará al AMB durante los próximos años.

La aplicación del CPI a nivel metropolitano en el AMB sirve como experiencia piloto para que las demás áreas metropolitanas de Colombia avancen en la implementación de instrumentos que fortalezcan sus políticas públicas de planeación y gobernanza multinivel. Además, se constituye en un proyecto con grandes oportunidades de ser replicado a nivel Latinoamericano por otras regiones metropolitanas de países como Brasil, México y El Salvador. Leer nota completa

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