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El microtráfico amenaza la seguridad de Bogotá y desafía el gobierno local y nacional

Publicado el Lunes, 09 Abril 2018, en Noticias

A propósito del reciente estudio del Open Society Foundations y la Fundación Ideas para la Paz para monitorear los mercados de drogas ilícitas en Bogotá, el Observatorio de Gobierno Urbano del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia consultó a Andrés Nieto, experto en seguridad y convivencia de la Universidad Central y la Gobernación de Cundinamarca.

Foto Policía Nacional de Colombia

 

Estudios como estos, que permiten la georreferenciación de los lugares donde se desarrollan los mercados ilegales de sustancias como cocaína, marihuana y bazuco son de vital importancia y se convierten en un avance significativo. No obstante, para el profesor Nieto, “tiene poca validez a lo largo del tiempo porque las estructuras criminales se mueven rápidamente en los territorios, cambian las rutas, los modos de operación y de intercambio” expresó.

Las estructuras criminales tienden a cambiar rápidamente, precisamente para que no sean fácilmente rastreables. “Si en este momento se tiene el estudio lo importante es crear la operatividad necesaria con todas las autoridades, no solo en la incautación sino también en la judicialización, atacando de raíz para desarticular toda la red delincuencial; publicarlo antes de tener la operatividad es alarmar a las banda criminales”, argumentó.

Al respecto, ONU Hábitat señala que uno de los puntos claves de la gobernanza urbana, es establecer alianzas entre los gobiernos locales y demás actores para implementar estrategias eficientes encaminadas a erradicar la inseguridad. “Los sistemas de justicia penal, como la policía, los tribunales y las cárceles, no pueden hacer frente al incremento de la delincuencia urbana por sí solos. Tienen un papel clave en la disuasión y la represión, pero, de forma individual, no pueden ofrecer soluciones sostenibles. Los alcaldes y autoridades locales tienen un papel clave en las estrategias de prevención del crimen en el conjunto de la comunidad”.

¿Cómo atacar las diferentes alternativas de comercialización?

Expuesto lo anterior, reconociendo la rentabilidad del microtráfico y su incentivo en la creación de redes delincuenciales, financieras y grandes estructuras criminales interconectadas entre sí; se hace necesario atacar las diferentes alternativas de comercialización (en bicicleta, a pie, a domicilio, en parques, en esquinas). Para el profesor Nieto, “hay que hacer procesos de investigación para identificar las dinámicas; hay nuevas formas de distribución, estas son: en coches de bebé donde dependiendo del color del coche es la sustancia que se distribuye; con señales pintadas en los pisos, paredes o postes eléctricos, que identifican las rutas por donde pasan las ollas móviles; la distribución en bicicleta o la mano blanca”.

Es por esto, que se deben identificar las estructuras administrativas y sus cabecillas, así como las formas financieras y económicas de operación, solo así se pueden atacar y acabar de raíz. “Si se hace desde la distribución solo se ataca es eslabón más bajo de la cadena, se necesita es la desarticulación de los modus operandi no solo en el territorio, sino administrativa y logísticamente”, indicó el experto.

¿Y el consumo de drogas ilícitas?

De acuerdo con el académico, una vez atacado el suministro ilícito, la otra cara de la moneda está en la demanda y el consumo de las drogas ilícitas. En primer lugar, la previsión tiene un papel fundamental, se deben analizar los contextos y los núcleos de las personas proclives al consumo, desde la mirada social, de salud pública, seguridad y convivencia. En segundo lugar, se deben prevenir estas dinámicas en el territorio, atacando las formas de distribución, evitando que se consoliden los protocolos de distribución y consumo. Finalmente, la operatividad de las autoridades de control, también juegan un papel indispensable.

La violencia y su relación con el crecimiento urbano

Según lo indica ONU Hábitat, “las estructuras criminales complejas se aprovechan de altas densidades de población y tasas de delincuencia para ejecutar ilícitos negocios”. Para el profesor Nieto, “entre más personas hay, más conflictividad y conductas incívicas se generan y aquellas que no se atacan de raíz escalan a la violencia y a delitos de alto impacto”, indicó. También se alimentan las “bandas de criminalidad de oficio” que se encargan de venganzas, hurto a viviendas, envenenamiento de mascotas, entre otros.

Es por ello, que “se requiere un proceso de intervención integral que vea la seguridad no desde el orden público de la seguridad nacional sino desde la convivencia”, para evitar que los malos comportamientos alimenten la criminalidad de oficio (compra piraterías, venta de celulares, venta de mascotas, venta de títulos falsos, juegos de suerte y azar, venta indiscriminada de armas blancas), afirmó el profesor.

“No hacer más cárceles para delincuentes sino hacer que la sociedad cada vez tenga menos delincuentes”, concluyó.

  • Escrito por Daniela García

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    • Etiquetas: AGU, Bogotá, convivencia, Delincuencia, Microtráfico, seguridad
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