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Desigualdad en América Latina, de indicadores puramente económicos al problema de la discriminación

Publicado el Lunes, 09 Julio 2018, en Noticias

Ocho de los diez países más desiguales del mundo pertenecen a América Latina y el Caribe; los otros dos son africanos. Colombia ocupa el cuarto lugar de esta lista según el Coeficiente de Gini, una medición que va entre 0 y 1, en donde 0 es equivalente a la completa igualdad.

 

Desigualdad en América Latina, de indicadores puramente económicos al problema de la discriminación

 

Un artículo publicado en BBC News Mundo revela que los 10 países más desiguales del mundo son Sudáfrica, Haití y Honduras, seguidos de Colombia, Brasil, Panamá, Chile y Ruanda, Costa Rica y México. Por el contrario, los países más ricos, según el poder adquisitivo de sus habitantes, son Qatar, Macao y Luxemburgo, seguidos por Singapur, Brunei y Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Noruega, Irlanda y Suiza.

Frente a este panorama, el Observatorio de Gobierno Urbano consultó a Jesús Rodríguez, doctor en Filosofía y profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, quien afirmó que esta situación no tiene que ver exactamente con la economía, ya que el problema de la distribución tiene otros elementos que deben considerarse como la exclusión o discriminación que impiden el acceso de grandes masas poblacionales a derechos y oportunidades.

En este sentido, explicó el académico, las manifestaciones de racismo, clasismo y desigualdad de género operan en contra de una adecuada distribución económica. “Hay países en el mundo que son económicamente de menor riqueza y sin embargo registran tasas de desigualdad más bajas en términos del Coeficiente de Gini”, indicó.

Por tanto, el experto advirtió que es necesario hablar de un modelo de desarrollo más equitativo porque los territorios no se distribuyen en sí mismos, sino que son el receptáculo en el que se dan las distribuciones de riqueza, relaciones sociales, oportunidades y posibilidades de ejercicios de derechos, etc. (Descargue artículo: La no discriminación en el derecho a la ciudad)

“Lo que la falta de equidad en el desarrollo regional exhibe es que las desigualdades se distribuyen en los marcos territoriales y es allí donde se deben hacer políticas especiales con atención específica por parte de los Estados”, aseguró Rodríguez.

De acuerdo con el profesor mexicano, esta asimetría en los problemas de desarrollo territorial y regional tiene que ver con diseños internos en las propias regiones, donde la distribución de la riqueza y las oportunidades está condicionada por factores como el racismo, la desigualdad de género y el clasismo, es decir, por los elementos culturales que envuelven a todo proceso económico.

Este modelo de desarrollo equitativo que plantea el profesor Rodríguez, es un esquema no solo centrado en el crecimiento económico, sino en criterios de distribución de la riqueza guiados por el horizonte de los derechos fundamentales, en el que los principios de igualdad y no discriminación son cruciales porque abren la posibilidad de incluir en las tendencias sociales más relevantes (de derechos y oportunidades) a los grupos que históricamente han sido excluidos como las mujeres, las poblaciones indígenas, los adultos mayores, las personas con discapacidad, entre otros.

“Eso nos daría la idea de un desarrollo incluyente; desde luego se trata de un proceso económico, pero con una envoltura de derechos y oportunidades en términos de inclusión”, dijo.

En consecuencia, el reto de los países latinoamericanos implica un trabajo en dos sentidos: es un desafío a nivel nacional que exige que los recursos fiscales del estado, las políticas sociales, los desarrollos de infraestructura, la dotación de servicios y la ampliación de derechos tome en cuenta los desequilibrios regionales, pero también se necesita una mirada igualadora dentro de las propias regiones para que sus relaciones de desigualdad sean equilibradas y compensadas.

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  • Escrito por Paola Medellín 

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