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Centros comerciales ¿espacios públicos o privados?

Publicado el Miércoles, 16 Agosto 2017, en Noticias

En 2016, en Colombia se registraron 214 centros comerciales, que suman 4,9 millones de metros cuadrados de área comercial.

Foto: Centro comercial Santafé (Medellín) - Instagram

 

Si bien se entiende como espacio público aquel que es de uso, goce, disfrute y propiedad de todas las personas, usufructuado por las entidades gubernamentales (Alcaldía o Gobernación), y el privado como el espacio de uso y propiedad exclusiva de un grupo específico, no está clara la categoría en la que se le pudiera encasillar a los centros comerciales, teniendo en cuenta que a estos lugares se han trasladado interacciones sociales de la vida pública pero han sido construidos con capital privado.

Sobre este debate se centró el programa Observatorio de Gobierno Urbano del Instituto de Estudios Urbanos (IEU) de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), con la participación de Camilo Forero Medina, Master en Estudios Interamericanos; Lina Fernanda Quenguan, Geógrafa y Especialista en Mercados y Políticas de Suelo en América Latina y el profesor Miguel Silva, Politólogo con estudios de Maestría en Gobierno y Políticas Públicas.

“Los centros comerciales son espacios híbridos porque no son públicos pero tampoco totalmente privados, ya que las personas pueden acceder a él libremente pero la administración y el usufructo es en la mayoría de los casos de privados”, dijo Camilo Medina, autor del artículo ‘Centros comerciales en Bogotá: espacios híbridos, sociedad dividida’, publicado en la Revista Ciudades, Estados y Política de la U.N.

Además agregó que aunque una empresa privada sea la que usufructúe este espacio público, seguirá siendo de uso y propiedad de todos los ciudadanos. No obstante, resaltó que la discusión no debe quedarse en definir si un espacio es público o privado sino que se debe tener en cuenta que actualmente “hay mayores gradaciones de usufructo privado”.

En esto coincidió el profesor Miguel Silva, quien agregó al debate el rechazo que se percibe al mercado al considerarse como privado, en el sentido de que si hay consumo no hay cabida a lo público. “Pensemos en el modelo de la ciudad hispana en el que la plaza es el lugar donde se concentra el mercado pero también concurren las personas y se da el debate de lo público”, señaló.

Por lo anterior, Silva reiteró que el mercado es una institución antigua que no es privada sino un lugar de encuentro donde se materializan las relaciones e interacciones sociales y en el que  emerge lo público, y que es desde este punto de vista que se deben analizar los centros comerciales como espacios híbridos.

 

 

¿Segregación o discriminación?

Para Camilo Forero Medina, aunque un centro comercial no privatiza todas las experiencias que allí se desarrollan, sí sube el nivel de gradación hacia lo privado. Es decir, “cada vez es más imperativo que se tenga dinero para acceder a actividades que antes se desarrollaban en otros espacios de la ciudad”, dijo.

En este sentido, agregó que hay centros comerciales para la élite, la clase media y las personas de bajos recursos, lo que sube la gradación de privatización y con ello se genera exclusión social. “Los centros comerciales buscan excluir a ciertos grupos y crear una división en la sociedad”, insistió.

Sin embargo, el profesor Miguel Silva afirmó que en ciudades heterogéneas como Bogotá se puede encontrar que no necesariamente quienes van a los centros comerciales son personas de alto poder adquisitivo, es decir, esta no es una condición propia de estos lugares sino que la oferta de productos y servicios está abierta y es el ciudadano el que puede elegir entre uno y otro de acuerdo a sus necesidades y recursos.

En cuanto a la ubicación estratégica de los centros comerciales, Lina Fernanda Quenguan explicó que en Bogotá la construcción de estos espacios se ha venido generando en la zona sur y occidente de la ciudad en estratos 2 y 3, “por lo que se ha desvirtuando la teoría de que los centros comerciales se están construyendo solamente para los estratos altos”, dijo.

“La ciudad en sí misma tiene diferenciación entre sus localizaciones y justamente el mercado aprovecha esto para ubicar los centros comerciales en relación también con los proyectos de vivienda”, aseguró Quenguan y reiteró que esto demuestra que estos espacios no están generando discriminación ni segregación en la sociedad.

 

 

La sociedad de los centros comerciales

Según indicó Camilo Forero Medina, los centros comerciales cambian las dinámicas de relacionarse, teniendo en cuenta que la experiencia que se tenía previamente a través de ir a bares, tiendas, cinemas o parques (todos ubicado en lugares diferentes) ya no se genera, pues el centro comercial los encierra en un mismo lugar y de manera estratégica.

“Los desplazamientos se van a acabando y la interacción entre los ciudadanos de la ciudad lo que hace es atomizarse. El centro comercial está acabando la experiencia de la ciudad, la está atomizando en varios nodos de comercio”, manifestó Forero.

No obstante, para el profesor Miguel Silva los centros comerciales no reemplazaron otros lugares de la ciudad sino que aparecieron con una oferta atractiva. “De ahí la importancia del consumo en la práctica social porque no es estático y por el contrario, está en constante transformación”, resaltó.

Por lo tanto, el profesor Silva afirmó que los centros comerciales sí reproducen un modelo de sociedad específico en la medida en que si se comparan estos espacios de diferentes ciudades y países se parecen en su estructura y comercio.

Finalmente, señaló que el espacio híbrido del centro comercial es un nodo para la ciudad global, con acceso a productos y servicios globales. En este sentido, este espacio da una especie de hibridación entre lo global y lo local porque las personas acceden a ofertas globales, que terminan adaptándose a demandas locales.

  • Escrito por: Paola Medellín

    • Etiquetas: OGU2016
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