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Bogotá 24 horas, el cambio de un imaginario urbano

Publicado el Miércoles, 04 Julio 2018, en Destacados, Noticias

Convertir a la capital del país en una ciudad con actividad durante 24 horas implica transformar la percepción ciudadana sobre la noche y reinventar la forma en el que el Estado actúa sobre el territorio.

Foto IEU - Bogotá

 

En diálogo con el Observatorio de Gobierno Urbano, los profesores Mayerly Villar, arquitecta y especialista en Gobierno y Gestión del Desarrollo Regional y municipal; Edgar Bejarano, economista y administrador de empresas y Miguel Silva, politólogo y magíster en Seguridad y Defensa Nacional, debatieron sobre la posibilidad de convertir a Bogotá en una ciudad 24 horas.

Lo anterior a propósito de la aprobación en el Concejo de Bogotá del proyecto de acuerdo que convertirá a la ciudad en una capital productiva 24 horas. Esta iniciativa, considera la profesora Villar, responde al imaginario de una ciudad cosmopolita, con ventajas en el aspecto económico y el aumento en la oferta laboral y desventajas por los impactos en el medio ambiente y la salud pública.

Para el profesor Bejarano, tener una ciudad 24 horas significa pensar que la noche es algo más que espacios para la rumba, el licor o los restaurantes y que puede convertirse en un escenario para caminar, usar bicicleta, reunirse en plazas o parques o acercase a los aspectos culturales de la ciudad.

En este sentido, estructurar la ciudad implica una gestión integral, aplicada gradualmente en el territorio y con una regulación determinada. “Este es un proceso que se debe crear, dirigir y propiciar”, enfatizó el profesor Bejarano. “Lo que hay actualmente es una regulación para una ciudad que espontáneamente funciona con algunas actividades durante toda la noche, lo que no significa ser una ciudad 24 horas”, agregó.

Al respecto, la profesora Mayerly Villar señaló que además de la regulación se requiere una política pública pensada en términos del modelo de gestión que demanda una ciudad como Bogotá, en términos del manejo de residuos, por ejemplo, o la perspectiva de gobierno.

“Inquieta que todavía no se hayan podido resolver las dinámicas diurnas de movilidad, gestión de residuos, generación de energías alternativas y de contaminación, y le estemos apostando a un proyecto que incrementa mucho más estas deficiencias”, expresó la académica.

Noche = inseguridad

De acuerdo con el profesor Miguel Silva, experto en seguridad, una ciudad 24 horas implica un reto trascendental, en la medida que se debe reinventar la forma en la que el Estado actúa sobre el territorio. En primera instancia, este modelo de ciudad involucra una concepción distinta sobre la aplicación de tecnologías para la seguridad desplegada en el territorio.

“Los lugares de la ciudad donde se presentan delitos o problemas de convivencia no son los mismo en el día que en la noche; estas geografías de la ciudad cambian y esto implica una concepción del territorio que lleva a revisar la aplicación de la tecnología”, dijo Silva.

Segundo, se trata de un reto ya existente relacionado con el insuficiente pie de fuerza para cubrir todo el territorio; eso implica redistribuir, en función de los territorios, la fuerza pública necesaria para su control. A esto se suma el crimen organizado y las actividades delincuenciales que buscarán la forma de adaptarse en medio de los cambios que sufra el territorio al tener una noche activa.

“En la medida en la que surge gradualmente una ciudad 24 horas, de manera simultánea va a parecer un reacomodo del crimen organizado y la delincuencia al cual debería darse una respuesta desde el control territorial”, afirmó el profesor.

No obstante, la profesora Villar aseguró que la oscuridad, soledad y desocupación de los espacios inciden en el miedo generalizado a la noche que hay en la ciudad. Por tanto, enfocarse en atacar estos tres aspectos ayudaría de manera sustancial a mejorar la percepción de seguridad. “Entre las ventajas de la ciudad 24 están la eficiencia y diversidad en el uso de los espacios, la mixtura en el uso de ellos, y las recuperaciones de edificaciones y algunos sectores”, indicó.

¿Cómo empezar?

“Una ciudad 24 horas no se genera por sí sola, esta implica unos incentivos por parte del Estado y este es el sentido de la política pública”, así lo advirtió el profesor Silva, quien consideró que implementar una ciudad 24 horas puede ser, en principio, en sectores que tienen una oferta de bienes públicos como el de transporte y seguridad.

“Algunos territorios cambian sustancialmente entre el día y la noche, esto implica repensar el ordenamiento del territorio, la habitabilidad y la ubicación de las áreas residenciales y su relación con áreas productivas”, manifestó.

Por su parte, el exdecano de la Facultad de Ciencias Económicas de la U.N., Edgar Bejarano, explicó que donde hay aglomeraciones urbanas diurnas, educativas y culturales, comerciales o recreativas y de entretenimiento son zonas potenciales para empezar a implementar un modelo de ciudad con actividad nocturna.

“Los territorios también deben reservar espacios para que las personas descansen, es decir, toda la ciudad no puede ser un flujo de actividad 24 horas. Hay ciertos espacios más propicios”, insistió.

Por lo anterior, sugirió que la ciudad debería comenzar con áreas piloto que sirvan para evaluar el impacto que este modelo generaría para luego extenderlo progresivamente; incluso, habló de la posibilidad de implementar áreas de seguridad con cinturones viales donde los ciudadanos se pueden movilizar de manera segura.

  • Escrito por Paola Medellín

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    • Etiquetas: Bogotá 24 horas, ciudad, economía nocturna, nocturna, OGU2016, seguridad
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