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Sembrar para construir ciudad: las potencialidades de la agricultura urbana en Bogotá

Texto, Publicado el Lunes, 23 Noviembre 2020, en Destacados, Noticias

La agricultura urbana y periurbana es un tema central de las ciudades contemporáneas que guarda relación con la seguridad alimentaria. En Bogotá la dimensión e importancia de esta práctica como estrategia de desarrollo urbano no ha sido lo suficientemente aprovechada, entre otras, por la falta de una política pública.

Huerta comunitaria en el sur de Bogotá / Foto cortesía Movimiento Periferia

 

Con el 80 % de la población viviendo en ciudades en América Latina son constantes y crecientes los desafíos socioecológicos, socioeconómicos y políticos en las grandes aglomeraciones. Uno de ellos tiene que ver con la seguridad alimentaria y nutricional de la cual hace parte la agricultura urbana y periurbana. 

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la agricultura urbana y periurbana (AUP) es una actividad multifuncional y multicomponente que incluye la producción o transformación inocua de productos agrícolas y pecuarios, en las ciudades y sus alrededores para autoconsumo o comercialización. Esta práctica puede proporcionar alimentos frescos y sanos, generar empleo, reciclar los residuos urbanos, crear cinturones verdes, reducir la huella ecológica de las ciudades, contener la expansión urbana, proteger la biodiversidad, fortalecer la resiliencia de las aglomeraciones frente al cambio climático y estimular las economías regionales. 

Según el Jardín Botánico de Bogotá (JBB), la agricultura urbana en la capital se puede realizar en zonas blandas (como antejardines o lotes sin construcción) o en zonas duras (terrazas, patios), utilizando potencial local como la fuerza de trabajo, el área libre disponible, las aguas lluvia y los residuos sólidos. Igualmente permite articular conocimientos técnicos y saberes tradicionales, con el fin de promover la sostenibilidad ambiental y generar productos alimenticios limpios para el autoconsumo y comercialización, fortaleciendo el tejido social. 

Para Diego Rodríguez, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo del Instituto de Estudios Ambientales de la Universidad Nacional de Colombia, "la agricultura urbana es mucho más que la producción de alimentos, es la recreación del mundo rural en las ciudades". Esta práctica permite obtener beneficios económicos, alimentarios y nutricionales, paisajísticos, sociales, identitarios, ambientales, entre otros. Huerta Comunitaria Educacion MovimientoPeriferiaProcesos de agricultura urbana para la soberanía alimentaria, educación ambiental y popular, e intercambio de saberes / Foto cortesía Movimiento Periferia.

"La agricultura urbana plantea varias propuestas de ciudad, en las que prima un mejor relacionamiento con la naturaleza; entre ellas, la gestión responsable del agua, la gestión de los residuos orgánicos para compostaje, la recolección e intercambio de semillas y enverdecer los espacios de la ciudad. Se trata de un cambio cultural", manifiesta Rodríguez. 

En ese sentido, la directora del Jardín Botánico de Bogotá, Martha Perdomo, asegura que la entidad ha impulsado la agricultura urbana como una práctica que además de aportar a la seguridad alimentaria y nutricional, "tiene una multifuncionalidad importante en términos de aportar en procesos de desarrollo social, sostenibilidad ambiental, ordenamiento del territorio y construcción de tejido social".  

¿Quiénes practican la agricultura urbana? 

La investigación "Ciudades más verdes en América Latina y el Caribe" de la FAO encontró que las mujeres son la fuerza motriz de la agricultura urbana en muchos países del mundo, especialmente los ubicados en el Caribe, en Bolivia, Colombia, Ecuador, Honduras y Nicaragua: el 90 % en Managua, el 86 % en Haití, el 70 % en la Ciudad de Belice, el 25 % en Quito, y el 81 % en Bogotá, según la investigación de Diego Rodríguez y Tomás León Sicard, profesor del Instituto de Estudios Ambientales de la Universidad Nacional de Colombia, publicada en el capítulo "Agricultura urbana en Bogotá: adaptación cultural a los ecosistemas" del libro Alimentar las ciudades: territorios, actores, relaciones (2018). 

"Teniendo en cuenta procedencia, edad y género, podría afirmarse que en Bogotá la AU es practicada por mujeres campesinas, en su mayoría madres o abuelas (41% y 42%, respectivamente) que ingresaron a Bogotá de forma voluntaria o forzada mientras en el país ocurrían fenómenos de violencia política, en especial en las áreas rurales", dice la investigación. 

Huerta Comunitaria Olla MovimientoPeriferiaLa mayoría de las cosechas de las huertas terminan en una olla comunitaria / Foto Movimiento Periferia

La directora del Jardín Botánico de Bogotá, Martha Perdomo, coincide en que en 2004 cuando se institucionalizó la agricultura urbana en la capital se identificaron como principales actores a poblaciones desarraigadas que llegaron a Bogotá e implementaron la práctica de la agricultura urbana  y a familias de estratos 1, 2 y 3 en cinturones de pobreza, en quienes se enfocaron los primeros proyectos de la entidad para acompañar el proceso con asistencia técnica y capacitaciones. 

No obstante, la funcionaria destaca que esta actividad ha evolucionado de tal manera que entre los actores se encuentran colectivos ambientalistas, defensores del territorio, movimientos sociales, profesionales y, sobre todo, jóvenes interesados en disminuir su huella ecológica. También resalta la participación de organizaciones no gubernamentales, instituciones académicas y empresa privada. 

"Los actores de la AU se han diversificado mucho, hay más conciencia sobre la importancia de este tipo de prácticas sostenibles y hay mayor valoración desde la institucionalidad para promover la agricultura urbana", expresa la directora Perdomo. 

La meta: 20 mil huertas urbanas

A lo largo de 16 años que ha trabajado el Jardín Botánico de Bogotá en la agricultura urbana, se han capacitado 60 mil personas en diferentes espacios, intensidades y apuestas pedagógicas. La directora del JBB precisa que en el Plan de Desarrollo "Un Nuevo Contrato Social y Ambiental para la Bogotá del Siglo XXI" se incluyó una meta relacionada con el diseño y la implementación del programa de agricultura urbana y periurbana en Bogotá, cuyo objetivo es fomentar y fortalecer la AUP con una práctica que potencia la producción y el consumo sostenible de alimentos. 

Huerta Urbana JardinBotanicoBogota
Acompañamiento del Jardín Botánico de Bogotá en capacitación y asistencia técnica / foto Archivo JBB

Dentro de esta meta, se plantean tres objetivos fundamentales: el fortalecimiento técnico de producción en la huerta, el fortalecimiento institucional tanto de la capacidad instalada de las entidades públicas para la gestión como de las organizaciones sociales para la conformación de redes, y el fortalecimiento del tejido social

"Hasta diciembre de 2019 el JBB identificó 432 huertas a las que se venía prestando acompañamiento; la meta es fortalecer 20 mil huertas caseras, comunitarias, institucionales y escolares en la ciudad”, proyecta Martha Perdomo. Una parte de estas huertas están caracterizadas en el Directorio de Huertas Urbanas de Bogotá, que pretende visibilizar los procesos agrícolas dentro de la ciudad y contribuir a fortalecer las redes de comunicación entre agricultores, productores y consumidores. 

Las propuestas que están en marcha son la conformación de un espacio formal de coordinación interinstitucional para promocionar la agricultura urbana y periurbana; la consolidación de redes de agricultores urbanos, uno por localidad y una a nivel distrital; la creación y consolidación de 5 rutas agroecológicas en torno a las huertas autosostenibles; el encadenamiento de los procesos productivos para que los agricultores puedan vender los excedentes de producción en mercados campesinos, entre otras. 

Agricultura urbana global 

La AU y la seguridad alimentaria son temas centrales de las ciudades contemporáneas. En los llamados países en vía de desarrollo, la agricultura urbana es una práctica que sirve principalmente para el consumo propio o comunitario, sin embargo, algunas ciudades han potenciado esta práctica para sacar mayores provechos ambientales y económicos. (Lea también: La agricultura urbana: un fenómeno global) 

Este es el caso de Rosario, Argentina, que se destaca por haber incorporado plenamente la agricultura en la planificación del uso del suelo y en las estrategias de desarrollo urbano. Desde 2002, esta ciudad cuenta con un programa de agricultura urbana como política pública. Su objetivo es "promover un proceso de construcción de desarrollo endógeno, a partir de estrategias participativas y solidarias de producción, transformación, comercialización y consumo de alimentos sanos". 

De acuerdo con la FAO, en un plazo de dos años, cerca de 800 huertas comunitarias producían verduras para aproximadamente 40.000 personas en Rosario. Una evaluación en 2004 reveló que había cerca de 10.000 familias de bajos ingresos directamente involucradas en la agricultura urbana y que las ventas reportaban a los productores hasta 150 USD por mes. El programa se complementó en 2016 con la implementación del Proyecto Cinturón Verde que en 2014 comprendía más de 30 Has de tierra, formado por huertas familiares y comunitarias de producción comercial a gran escala, parques huerta polivalentes y los denominados barrios productivos, en los que la agricultura está integrada en los programas para la construcción y al mejoramiento de los barrios sociales.  

¿Puede Bogotá potenciar su agricultura urbana? 

La agricultura urbana en Bogotá no ha sido lo suficientemente aprovechada. En la ciudad esta práctica sigue siendo informal, sin mayor incidencia en la planificación territorial, entre otras por la falta de una política pública. Existe el Acuerdo Distrital 605 de 2015, en el que se formulan los lineamientos para institucionalizar el programa de agricultura urbana y periurbana agroecológica en Bogotá, pero a la fecha no se ha avanzado en su implementación. 

"Se requiere una política pública que garantice la incorporación de las prácticas de la AU en los procesos de desarrollo urbanístico de la ciudad, y en la que se aproveche la multifuncionalidad de esta actividad en las diferentes dimensiones del desarrollo a las que puede aportar", afirma la directora del Jardín Botánico. 


Huerta Urbana JardinBotanicoBogota Cosecha
La agricultura urbana en Bogotá produce vegetales, tubérculos, cereales, leguminosas y frutas; plantas aromáticas y medicinales / Foto Archivo JBB

Una política pública que, como lo establece el Acuerdo, sirva para el diseño, formulación e implementación del programa distrital e integre las responsabilidades, según sus competencias, de todos los actores involucrados en la AU como las secretarías de Ambiente, Integración Social, Desarrollo Económico, Salud y Gobierno, y el Jardín Botánico de Bogotá. 

Otros desafíos que destaca Martha Perdomo son la articulación de la práctica de la agricultura urbana en los instrumentos de ordenamiento del territorio y del uso del espacio público para proveer terrenos para el cultivo; el fortalecimiento de los proceso de participación incidente y organización social y la sostenibilidad del programa institucional. 

"Si tenemos el suelo, la política pública con responsabilidades claramente diferenciadas, un tejido social fuerte y un proceso de participación incidente, lo demás vendrá por añadidura", sostiene la funcionaria.  

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    Escrito por Paola Medellín 

    Las opiniones contenidas en este artículo no expresan la posición institucional del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia.