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Parqueo público, un rezago en la política de movilidad

Texto, Publicado el Domingo, 09 Agosto 2020, en Noticias, Destacados

Las afectaciones que ha tenido el sector de parqueaderos públicos por la crisis del Coronavirus y la falta de control del espacio público en medio del aislamiento preventivo obligatorio ha dejado en evidencia la desarticulación del sistema de estacionamiento en vía y fuera de ella en la política pública de movilidad.

Foto referencial IEU

 

Según Ricardo Peña, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia, las políticas públicas de movilidad han estado concentradas en el sistema de transporte público y el desincentivo del vehículo particular, dejando rezagado el sistema de estacionamiento, cuya infraestructura y funcionamiento se ha desarrollado por iniciativa del sector privado. 

Aunque se ha avanzado, el académico reconoce que “faltan desarrollos de políticas en términos de prestación de estacionamiento público; seguimos en deuda de verla dentro de un sistema integrado de movilidad”. 

Eduardo Bayón, presidente de City Parking, coincide en que esta situación se ha generado porque el parqueadero no se ha considerado como parte del sistema de movilidad. Asegura que, por un lado,  aunque el objetivo ha sido desincentivar el uso del vehículo particular, tener las tarifas de parqueo más bajas de América Latina lo contradice. 

De acuerdo con el Índice de Precios de Estacionamiento 2020, realizado por la firma Fixter, de 65 ciudades en el mundo, Bogotá es una de las más baratas para estacionar. El precio por hora en el aeropuerto es de 1.36 dólares (-77% de desviación de la media); y en un parqueadero comercial es de 1.42 dólares (-56% de desviación de la media). 

Por otro lado, señala el presidente de City Parking, no hay control efectivo del parqueo en vía pública; “mientras Bogotá impone 300 mil multas por año por mal estacionamiento, una ciudad como Madrid en España impone hasta 6 millones al año”. En consecuencia “no hay una política desde el Estado que sea coherente con la promoción del transporte público y el desincentivo del vehículo particular”, insiste el empresario. 

“La regulación y control del estacionamiento, y el uso del espacio público han quedado en otro plano de la política”, concuerda el profesor Peña. 

Teniendo en cuenta que, de acuerdo con la Encuesta de Movilidad 2019, en Bogotá y los 18 municipios vecinos hay más de 1,2 millones de vehículos particulares (automóvil, campero/camioneta, pick up/van), cerca de 500 mil motocicletas y más de 1,8 millones de bicicletas, el sistema de estacionamiento público en vía y fuera de ella juega un papel fundamental en la movilidad de la ciudad región. ¿Dónde estacionar tal cantidad de vehículos? 

Estacionamiento en vía pública 

En noviembre de 2019 se cerró la recepción de ofertas para la concesión del Sistema Inteligente de Estacionamientos en Bogotá, que busca organizar el espacio público, mejorar la oferta de parqueo en cuatro zonas de la ciudad y generar recursos para el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). La Universidad Nacional de Colombia acompañó este proceso licitatorio y encontró que se trata de una iniciativa muy ambiciosa e importante para la ciudad. De acuerdo con el profesor Ricardo Peña, en este trámite se incorporó un aporte de capital para mejorar la malla vial que generó división y desacuerdo entre las partes. 

“Según los estudios técnicos que hicimos en la Universidad Nacional es un sistema regulado que puede permitir un equilibrio en términos de ingresos pero que es muy sensible a cómo está la estructura en su operación”, señala el académico. Este y otros puntos que no han sido resueltos por el Distrito no permitieron cerrar el proceso. 

El uso de esta solución tecnológica de gestión de la demanda de transporte, con un sistema de parquímetros inteligentes con pago automatizado, busca coadyuvar al mejoramiento de la movilidad, mejorar la calidad del servicio de estacionamientos públicos,garantizar disponibilidad, recuperar el espacio público; realizar control del mal parqueo, generar información en tiempo real para el usuario y datos para una mejor gestión de la movilidad.

A nivel nacional, explica el profesor Peña, el estacionamiento en vía pública está dirigido a ofertar la posibilidad de que los municipios lo incorporen dentro de las estrategias de planificación urbana y puedan captar y aprovechar los recursos. 

“Pueden servir para apalancar otros proyectos de transporte público masivo con el cobro del estacionamiento en vía; es decir que el transporte privado a través del estacionamiento en vía pública pueda ayudar a subsanar el déficit del transporte público masivo”, considera. “Están la normatividad y los estudios técnicos a nivel nacional pero no se han desarrollado como política pública en los municipios”, lamenta el académico.

Para Eduardo Bayón, si bien el parqueo en vía ayudaría a la gestión de la movilidad y al control del espacio público, estos lugares podrían ser destinados a la ampliación de andenes, construcción de ciclorrutas o servicios de restaurante  en tiempos de pandemia. “El espacio público es muy valioso para destinarlo en el parqueo de vehículos. El parqueo en vía no hay que verlo desde el lado monetario sino desde la movilidad y el espacio público”, manifiesta. 

No obstante, el profesor de la Universidad Nacional aclara que el proyecto de estacionamiento en vía pública no busca hacer un uso indiscriminado de los espacios públicos, sino por el contrario, en disminuir gradualmente las zonas de parqueo. 

Impacto de la pandemia 

Debido a la pandemia del Coronavirus, la Asociación Nacional de Parqueaderos sostiene que la operación está al 20 % del recaudo, dado el impedimento que tienen estos establecimientos para prestar su servicio. A un poco más de cuatro meses desde el inicio del aislamiento, este sector no tiene ‘luz verde’ para su apertura. 

“Hemos tenido problemas para operar los parqueaderos porque el Estado no ha entendido que no son el destino, son parte del viaje. Ha sido difícil explicarle a las autoridades que el parqueadero presta servicio a actividades que están permitidas como notarías, bancos, centros médicos, etc.”, señala el empresario. 

Además advierte un bajo control del espacio público en la pandemia. “Hay permisividad para que las personas parqueen en la calle; los pocos que salen no van a pagar un parqueadero porque se pueden estacionar, incluso en lugares prohibidos”, agrega. 

Algunos parqueaderos han tenido que cerrar por la crisis económica y se están reinventando, no solo hacia la movilidad sino hacia servicios urbanos, como cocinas ‘ciegas’ , depósitos, bodegaje,  pruebas para Covid-19, entre otros, y se está ampliando la capacidad para el estacionamiento de bicicletas. 

Por el lado del estacionamiento en vía pública, el profesor Peña explica que el nivel de incertidumbre que genera la pandemia no permite afianzar un equilibrio de la demanda para poder implementar un proyecto como el planteado para la ciudad. 

En momentos de revisión y debate de varios planes de ordenamiento territorial en el país, el tema de los estacionamientos en vía y fuera de ella se configura como un aspecto esencial para la proyección del territorio y la política de movilidad . Resulta vital durante estas épocas de transformación brindarle la centralidad que merece al tema en función de su importancia para el manejo del espacio público y su aprovechamiento por parte de los ciudadanos. 

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    Escrito por Paola Medellín

    Las opiniones contenidas en este artículo no expresan la posición institucional del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia.