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"El fenómeno del 9 de abril en Bogotá fue replicado en las demás ciudades del país, con la organización de juntas revolucionarias": historiador Carlos Eduardo Jaramillo

Texto, Publicado el Lunes, 05 Abril 2021, en Noticias, Destacados

El 9 de abril de 1948, en hechos confusos, fue asesinado el liberal Jorge Eliecer Gaitán, lo que profundizó la situación de violencia que vivía el país. Estos sucesos, conocidos como El Bogotazo, tuvieron impactos  no solo en la capital colombiana, sino en varias ciudades del país.   

Historiador Carlos Eduardo Jaramillo / Foto de fondo: Archivo de Bogotá

 

El Instituto de Estudios Urbanos, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá,  dialogó con el historiador Carlos Eduardo Jaramillo, con estudios de sociología en la Universidad Nacional de Colombia, Maestría en la Universidad de los Andes y Doctorado en París, sobre las implicaciones del suceso en ciudades como Ibagué y Barrancabermeja. (Puede consultar el libro Impacto de El Bogotazo, en la actividad residencial y en los servicios de alto rango del centro de Bogotá)

Los hechos del 09 de abril de 1948 no sólo tuvieron impacto en la capital colombiana, sino en varias ciudades del país, de hecho se atribuye el inicio de un ciclo de violencia a este evento ¿Qué tan cierta es esa afirmación? 

Ha hecho carrera a través de la historiografía colombiana que el 9 de abril es el elemento fundamental generador de la agudización de la violencia en Colombia y lo señalan como el punto de partida para estudiar el fenómeno. La verdad es que el país venía sufriendo un deterioro del orden público desde años atrás. Al principio de la década de los 30 la hegemonía liberal pudo vivir una tranquilidad en algunos sectores populares y campesinos, debido a las reformas para recuperar los espacios perdidos con las hegemonías conservadoras, sobre todo en derecho y protección de los sectores más débiles del país. Ese clima no se logró cimentar y se fue deteriorando lentamente en ciertas regiones del país, principalmente en los santanderes y el Magdalena Medio.

Lo que viene a hacer el 9 de abril es significar un momento de irrupción en el que convergen muchos actores que se venían potenciando desde antes. La escena política, el radicalismo y la violencia para tratar los problemas ideológicos toman un impulso muy grande. Lo que significa exactamente el asesinato de Jorge Elíecer Gaitán es la llegada al culmen de ese proceso de violencia, matando prácticamente a la cabeza del Partido Liberal, que en ese momento ya estaba unificado y tenía a Gaitán como el presidente electo. Nadie dudaba que iba a ser el mandatario, aunque había sectores del liberalismo que nunca compaginaron con él. 

Entonces el 9 de abril no es el causante, es simplemente un elemento que muestra la gravedad del fenómeno de la violencia, que contribuyó a radicalizar el país de manera definitiva por un largo periodo de tiempo. 

¿Cuáles fueron las regiones donde más influyó este suceso? 

Ibagué fue la ciudad que declaró más daños, después de Bogotá y seguida por Medellín. En el marco social de la capital tolimense se daban una serie de fenómenos que la pusieron en ese punto de inquina política. Barrancabermeja, Cali, Girardot y Manizales fueron otras de las ciudades donde el fenómeno se dio de manera más marcada con insurrección popular, destrucción y un fallido intento de cambiar el gobierno a la sombra del asesinato que se había cometido en Bogotá.       

La Radio Nacional de Colombia fue tomada ese 9 de abril por adeptos del gaitanismo, razón por la cual mensajes donde la pasión política y la desinformación llegaron a todos los rincones del país ¿Cuál fue el impacto de esa toma y cómo se vivió en estas regiones?

El tema de la radio en el 9 de abril no se ha investigado a profundidad, pero jugó un papel definitivo en la forma que tomó el fenómeno, tanto en su desarrollo como en su apaciguamiento y terminación. 

En la mayoría de las ciudades los correos y los telégrafos eran la única vía de comunicación realmente confiable y estaban en manos del Estado, entonces muchos de estos grupos tomaron estas entidades como primera acción revolucionaria, orientada a derrocar las administraciones departamentales y locales que en su mayoría eran conservadoras. 

Esas indicaciones de tomas y creación de juntas revolucionarias llegaron desde Bogotá por la radio y las emisoras locales las retransmitieron. Además, las estaciones que siguieron funcionando crearon programas donde políticos locales hablaban y daban las órdenes para seguir con las protestas. 

Ibagué, conflictos políticos de 1930 al 9 de abril, es una de sus publicaciones ¿por qué se centra en la capital tolimense con relación al llamado Bogotazo?

En la década de los 30 se constituyó en la capital del Tolima un movimiento ciudadano para la construcción del aeropuerto, símbolo de desarrollo y conectividad con otras regiones del país. Se destinaron los terrenos, la Alcaldía puso recursos, pero el Ministerio de Obras Públicas empezó a ‘tomar del pelo’ a la ciudad, hasta el punto que comenzaron las marchas. Enviaron al ministro a Ibagué pero se quedó en Girardot y mandó un emisario, hecho que disgustó a la ciudadanía. Había un malestar que se vio incentivado con el golpe del 44 a López en Pasto. 

En Tolima, el gobernador fue depuesto dos o tres veces por el ejército, al igual que en la capital de Nariño, por eso la reacción contra ellos fue gigantesca. Los soldados salieron con lazos mojados y le dieron rejo a los manifestantes, hubo heridos y se formó un gran desorden hasta que llegaron las tropas de Bogotá y depusieron a los alzados. La ciudadanía quedó tan dolida con los militares que a sus esposas no les vendían en las plazas de mercado, ni en las tiendas. Finalmente mandaron a unos emisarios tolimenses para que conquistarán el beneplácito de la sociedad.

Entonces, la ciudad tenía unas características que explican por qué el 9 de abril, los soldados estaban acuartelados mirando lo que pasaba y sin intervenir.Alegaban que el gobierno no había aplicado el artículo 197 de la Constitución, que les permitía a los gobernadores, en situaciones especiales, solicitar el apoyo del ejército.. 

Sin embargo, tras la fuga de presos y el asesinato del director de la cárcel de Ibagué, la ciudadanía se aterró al verlossalir desnudos y armados con machetes, por eso presionó para que los soldados intervinieran. Después, a las 7:00 de la noche, se incendió la plaza de mercado que quedaba al frente del cuartel y el ejército tuvo que salir para controlar los saqueos en esa zona. En otras partes, los dueños de los almacenes unidos con los liberales organizaron unas guardias para proteger sus negocios y casas. 

La situación se salió de control porque asaltaron los depósitos de las tiendas surtidas con alcohol y las importadoras de licores finos; entonces los borrachos se convirtieron en la parte más preponderante de las manifestaciones y de las columnas de gente que iba armada con barretones, según lo informaron las emisoras desde Bogotá. Se daban órdenes para asaltar las ferreterías y tomar los instrumentos que sirvieran para empezar la revolución. Aunque en la época no había muchos aparatos para oír radio, varias personas sacaron los suyos a las ventanas y los pusieron a todo volumen, las noticias se escuchaban por las calles y las instrucciones eran seguidas por los manifestantes.

Realmente Ibagué no debió vivir esta violencia porque no había autoridades para deponer, ya que el gobernador designado, José Vicente Dávila Tello, jefe del directorio conservador del Tolima, no se había posesionado; todavía el poder estaba en manos liberales.

En muchas ciudades del país se gestaron hechos de violencia, saqueos y tomas tras el Bogotazo, por ejemplo en Medellín el Gobierno departamental cayó en manos de los liberales y la junta revolucionaria de la ciudad llegó a nombrar funcionarios para reemplazar a los conservadores. Muchos de ellos no llegaron siquiera a posesionarse y terminaron en la cárcel. ¿cómo interpretar estos actos y cuáles fueron sus consecuencias?

En Medellín pasó lo mismo que en los demás pueblos, hubo tomas, saqueos y violencia. La instrucción que llegaba de Bogotá era crear juntas revolucionarias y deponer las autoridades en todas las ciudades donde realmente se habían consolidado sectores importantes de liberales,. La capital antioqueña vivió esa situación al igual que muchas otras regiones del país.

Contrario a la violencia que se vivió en Medellín, se presentó un caso excepcional en Barrancabermeja, donde se formó una junta conformada principalmente por miembros de los sindicatos de las empresas petroleras. Se tomaron medidas tendientes a preservar la vida de los conservadores y a garantizar la seguridad de la ciudad y sus habitantes. Se llegó al punto de construir cañones hechizos para defender la ciudad de una posible incursión armada del Estado. ¿Por qué fue importante la conformación de esas juntas,sobre todo en el marco de la protección del derecho a la vida?

No solo sucedió en Barrancabermeja. Allí se creó una junta revolucionaria que al igual que en Ibagué ratificó a las autoridades locales en su cargo, porque ellos eran liberales reconocidos. La junta se reunía con el gobernador para tomar decisiones como proteger los negocios, porque la destrucción no le aportaba nada a las ciudades. Hay infinidad de testimonios donde los liberales muestran cómo defendieron y expulsaron a los saqueadores de los almacenes. El Partido tenía conciencia de que era un proceso, pero el alcohol y la división interna entre los gaitanistas y los directoristas hizo que fracasara. 

Estas juntas revolucionarias primero reunieron a gente que disponía de tiempo para organizar esa tropa y luego trataron de armarla. Se concentraron tres días, patrullaron con escopetas y se organizaron para protegerse. También tenían disponible a la policía que pertenecía al mismo partido de   las autoridades locales. 

¿Qué balance podemos hacer del Bogotazo y su impacto en los gobiernos locales, que enfrentaron juntas revolucionarias? 

El fenómeno del 9 de abril en Bogotá fue replicado en las demás ciudades: los asaltos, la toma de las ferreterías, el golpe a los gobiernos locales y la organización de la junta revolucionaria. Sin embargo, eso se desarrolló más en la provincia que en la capital del país. En Bogotá no duró, porque los liberales se pusieron en manos del gobierno al irse para el palacio, quedaron prisioneros y después pactaron un mando compartido que no iba a durar. 

Realmente el liberalismo aceptó los acuerdos para hacer un gobierno de transición, eso desactivó todo el movimiento y los partidarios en las regiones lo acogieron porque quedaban solos y no podían seguir con juntas revolucionarias en un país que ya estaba en otro camino; la misma dirección dio la razón a la fórmula de solucionar el problema, no a través de la toma del poder sino de su repartición y mediante la búsqueda deuna forma más amable de superar la endémica lucha entre liberales y conservadores. 

Algunas regiones se resistieron y lograron prolongarlo por un tiempo, pero la dirección liberal tomó la vocería y el gobierno abrió canales para explicar el acuerdo y solicitar que se desactivaran esos movimientos. Después vino un castigo para los liberales que tomaron acciones violentas y quienes impulsaron  la revolución por la radio fueron detenidos y juzgados.               

Para concluir ¿qué representa El Bogotazo hoy para el país y su vida urbana? 

El Bogotazo cambió la forma de organización de las fuerzas militares y de la policía. Uno de los grandes efectos que tuvo fue la transformación urbana, que especialmente en Bogotá fue para peor, porque tras los incendios muchos se aprovecharon para pedir permisos, derruir edificaciones muy valiosas históricamente, valorizar una serie de terrenos y modificar todo el diseño urbano. El impacto del 9 de abril en la conciencia de la ciudad y en los partidos políticos fue muy grande, pero después del fracaso de ese gobierno compartido, el radicalismo y el odio entre liberales y conservadores se acrecentó y se fortaleció la violencia que padecemos.      

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    Entrevista realizada por Claudia Sánchez

    Las opiniones contenidas en el artículo no expresan la posición institucional del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia.