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De la renovación a la rehabilitación integral para conservar el patrimonio cultural urbano

Texto, Publicado el Lunes, 20 Julio 2020, en Destacados, Noticias

Los proyectos de renovación urbana corren el riesgo de desconocer valores patrimoniales y maneras de habitar el territorio que enriquecen la cultura urbana. La rehabilitación o la regeneración urbana integral son tratamientos más amigables para la ciudad construida. 

Plan parcial de renovación urbana, centro de Bogotá / Foto Alcaldía de Bogotá

Así lo expresó la investigadora y consultora María Eugenia Martínez, quien participó, junto con la profesora Ana María Carreira de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en el programa Observatorio de Gobierno Urbano de UN Radio 98.5FM dedicado a analizar la relación del patrimonio material e inmaterial con la ciudad y la cultura. 

De acuerdo con María Eugenia Martínez, una forma de entender el papel que juega el patrimonio en las ciudades es a partir de sus dimensiones territorial y social, dado que este  se constituye como una fuente para consultar las prácticas sociales de los barrios y del desarrollo urbano general de la ciudad. 

En este sentido, manifestó su preocupación por la homogeneización de la ciudad a partir de la renovación urbana. “Es la diversidad de esos territorios y la de sus patrimonios una fuente de riqueza en la ciudad; la manera de habitar un territorio está reflejada en su patrimonio cultural”, dijo. 

“En el caso de Bogotá los proyectos de renovación urbana son de tabla rasa, que gentrifican la población, es decir, desplazan a población arraigada tradicional para que sectores más pudientes ocupen su lugar”, advirtió la investigadora. 

Según explicó, con el desplazamiento de la población el patrimonio pierde carácter y significados asociados al habitar ese territorio. “Hay que ser muy cuidadosos con las políticas de renovación urbana porque son muy radicales y desprecian huellas, trazados, formas y maneras de vivir y habitar el territorio”, expresó. De ahí la importancia de migrar a alternativas de rehabilitación urbana o regeneración urbana integral, como tratamientos más amigables con la ciudad construida. 

“La gentrificación, la museificación y la turistificación son amenazas muy grandes sobre diversos tipos de patrimonio”, consideró Martínez. 

Para la profesora Ana María Carreira, con los planes de renovación se destruye la ciudad de todos y los procesos de gentrificación generan una pérdida simbólica de la ciudad y su complejidad. “Son las comunidades las que tienen que decidir cuáles son esos elementos identitarios que quieren conservar”, señaló. Por esto “es importante pensar en nuevas herramientas de planificación relacionadas con el patrimonio, que vayan más allá de lo físico y lo funcional”, añadió.

Material e inmaterial, una división en debate

La profesora e investigadora Carreira afirmó que la división entre patrimonio material e inmaterial es un tema en discusión ya que “estamos hablando de la cultura y todos somos portadores y hacedores de cultura, la resignificamos; en este rol de actores esta separación se disuelve”.

La académica insistió en que deben ser las comunidades las que valoren, usen, disfruten y conserven su patrimonio. “Por esto es importante que las comunidades construyan herramientas en la planificación territorial que les permitan conocer y valorar estos bienes patrimoniales”, indicó. 

“No solamente está la cultura a través de este patrimonio material sino también del trabajo que va dejando una huella en el territorio, y el territorio que ha dejado huella en la memoria del hombre”, expresó.

Para María Eugenia Martínez, separar estos patrimonios ha sido nocivo para el tratamiento del patrimonio cultural, integrarlos puede permitir significados más ricos y manejos más integrales. “Nos encontramos en un urbanismo de transformación y reciclaje y eso obliga a pensar más en la cualificación de la ciudad construida y menos en su extensión”, aseguró. 

Según manifestó la investigadora Martínez, el tema urbano “no ha sido entendido en toda su complejidad, no se han aprovechado los instrumentos de gestión del suelo, no se han visto como nodos de ordenamiento territorial y política pública, y no se han explorado todos los recursos y aportes que ha hecho el urbanismo como disciplina al patrimonio cultural”. 

La profesora Carreira espera que la inmovilidad producto por la pandemia deje como enseñanza la importancia de valorar el espacio público, “que nos permite construirnos y enriquecernos en términos de patrimonio cultural”.

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    Escrito por Paola Medellín Aranguren

    Las opiniones contenidas en el artículo y el programa no expresan necesariamente la posición del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia.