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Ciudad Virtual: Metrópolis, ciencia y cuidado en la era del Covid-19

Texto, Publicado el Domingo, 10 Mayo 2020, en Destacados, Noticias

El Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá, inicia el segundo ciclo de conferencias Ciudad Virtual. A partir de este martes 5 de mayo y durante cuatro sesiones, el arquitecto y urbanista Fernando Viviescas hablará de la “Metrópolis: ciencia y cuidado en la era del Covid 19.

Conferencia Ciudad Virtual

 

A cien años de la ocurrencia de la mal llamada “gripa española” que arrojó decenas de millones de muertos, ahora, la mayor tragedia de la humanidad ocurrida después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945): la pandemia generalizada del Covid-19, se encuentra en pleno desarrollo causando grandes estragos, materializados en una gigantesca pérdida diaria de vidas de hombres y mujeres y, por otro lado, dejando en evidencia la enorme precariedad intelectual que sustenta el andamiaje de lo que consideramos la sociedad contemporánea.

La estentórea soledad que todos los medios de comunicación del mundo muestran en las calles y avenidas, parques y bulevares, estadios y centros de recreación, terrazas y cafés, pero también en los museos, las bibliotecas, los teatros y auditorios de las grandes metrópolis del mundo -desde Wuhan, en el centro-oriente de China, hasta Nueva York, pasando por Teherán y el Cairo, por Roma, Madrid, París y Londres, incluidas Bogotá y Buenos Aires- ha levantado la cuestión de la verdadera significación del llamado “espacio público” y su relación con la constitución de las formaciones sociales actuales, pues justamente la ciudadanía de todo el orbe ha sido obligada a salir del mismo a refugiarse en sus lugares privados, como la única medida de relativa eficacia para detener o, al menos, aminorar el avance de la peste.

La aglomeración de personas, la vida cotidiana en multitud, que se ha constituido en la forma de existencia de casi cuatro mil millones de personas en todo el globo terráqueo, para lo cual  la creatividad humana ha construido las más grades estructuras físicas e imaginativas de que se tengan noticia: las metrópolis actuales,  aparece como la forma más expedita, y letal, de contagio del Corona-virus.

Sin embargo, y a pesar de que la proximidad física de los humanos facilita enormemente que el virus se pase de un cuerpo al otro, lo que ha quedado en evidencia es la enorme incapacidad –la insuficiencia y debilidad- de casi todos los países para atender medicamente el desarrollo y, sobre todo, detener la evolución fatal que el COVID-19 produce en nuestro sistema respiratorio.

No solo la investigación y la experimentación científicas se mueven en un marco de atraso y de pobreza económica que determina una angustiante lentitud para encontrar la vacuna que pudiera contraatacar el virus sino que no existen, ni siquiera –con muy pocas excepciones- en los países llamados desarrollados, los procedimientos económicos, administrativos y productivos que permitan suministrar oportunamente y con solvencia los suficiente ventiladores que permitieran evitar la condena a muerte por asfixia, que significa el contagio para aquellos pacientes más viejos y para los que padecen afecciones que aminoran o debilitan sus defensas para luchar contra el “jacker viral” que des-configura sus células pulmonares.

La esquizofrenia privada neoliberal que prevalece de distintas maneras en casi todos los sistemas de salud del mundo ha impedido que la investigación científica y la experimentación y el desarrollo tecnológico pudieran haber establecido parámetros y procedimientos que, determinados por la sensibilidad de los derechos humanos –esto es la lógica pública-, hubiesen privilegiado la consolidación de la prevención como forma inteligente y sensible de atender la salud humana.

Todo lo cual paradójicamente no hace más que potenciar la legitimidad de la agitación generalizada que había alcanzado la ocupación multitudinaria de la plazas del mundo por las manifestaciones reivindicativas que, antes del brote del Covid-19, habían empezado a colmar todas las espacios representativos de la democracia en París y en Santiago de Chile, en ciudad de México y en Bogotá, en Berlín y en Nueva York, etc., para darle salida a la expresión del movimiento feminista y al de la lucha contra el calentamiento global y también a todas aquella manifestaciones que se han venido consolidando contra la permanencia de la globalización neoliberal.

Todo ello, junto con la enorme diversidad étnica y cultural que se ha instalado –y que va a seguir profundizándose en la décadas por venir- en los centros urbanos de todo el orbe, hace rato están evidenciando la total insuficiencia teórica y conceptual de los marcos y parámetros políticos tradicionales -con los cuales se ha mantenido el “orden establecido” en las ciudades hasta el inicio del presente siglo- para responder a los inéditos espectros reivindicativos planteados, en los emergentes centros metropolitanos, tanto por las nuevas concepciones de la existencia individual y colectiva construidas por las masas poblacionales contemporáneas como por la creciente consciencia colectiva sobre las responsabilidades de la convivencia con la Naturaleza. 

Y es en ese escenario donde se impone la redefinición contemporánea del espacio público que haría parte de la demanda epistemológica que está reclamando la contemporaneidad urbana, la cual abarcaría necesariamente conceptos como el de política, democracia, calidad de vida y, desde luego, el sentido de las órbitas públicas y privada en esa sociedades que se están erigiendo en este siglo XXI.

Corresponde a la enorme complejidad que acompaña al nuevo mundo instaurado ya por la revolución poblacional que constituyó la generalización del orden metropolitano, el que los dos movimientos, aparentemente contradictorios: uno, el de colmar las plazas del mundo para hacer presente las reivindicaciones político-culturales de nuevo tipo y el de vaciarlas como única defensa contra el Corona-virus contribuyan conjuntamente a hacer evidente la trascendental importancia de la esfera pública para fundamentar cualquier forma de sociedad con posibilidades de viabilidad hacia el futuro.

Sesión 1: 

La Metrópoli Contemporánea: La más grande obra humana y la más compleja demanda de conocimiento.

Conferencia disponible en https://youtu.be/SgVCgEyuyRc

Sesión 2: 

Un reflexión sobre lo indispensable de crear una ciudadanía consciente de sus relaciones entre humanos y de estos y estas con la Naturaleza y con el conocimiento, la sensibilidad y la creatividad.

Conferencia disponible en https://youtu.be/MVH9btDjHl4

Sesión 3: 

Se abocará el análisis de Bogotá y su futuro urbanístico como centro científico y tecnológico que, !oh sorpresa¡ hace ochenta y cinco años fue proyectado para su modernización pero que ha sido escamoteado sistemáticamente.

Conferencia disponible en https://youtu.be/1LjVTeYnDrk

Sesión 4:

Ciencia y tecnología para el desarrollo futuro de Bogotá.

Conferencia disponible en https://youtu.be/gvn7KhQvDZE

  • Escrito por: Fernando Viviescas M.

    Profesor emérito de la Universidad Nacional de Colombia; vinculado al Instituto de Estudios Urbanos.

    • Etiquetas: Ciencia, Ciudad, CiudadVirtual, Conferencia Virtual, Coronavirus, Covid 19, Cuidado
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